Finalmente, Berlín fue la ciudad escogida y, debido al transcurso de la situación política, se propuso como sede de una Olimpiada Popular de 1936 que nunca llegó a tener lugar y que se planteaba como alternativa a los ‘Juegos Nazis’ de Berlín.

Finalmente, Berlín fue la ciudad escogida y, debido al transcurso de la situación política, se propuso como sede de una Olimpiada Popular de 1936 que nunca llegó a tener lugar y que se planteaba como alternativa a los ‘Juegos Nazis’ de Berlín. Desde entonces, ese edificio emblemático de Montjuïc ha acogido multitud de competiciones deportivas de todo tipo (atletismo, fútbol, ciclismo, automovilismo, hípica, etc.) de nivel internacional, nacional y local. Por ejemplo, en 1955 el Estadio fue la sede principal de los ii Juegos Mediterráneos. No solo es un reflejo de la vocación deportiva de Barcelona, sino un símbolo del deporte mundial del siglo xx. De este modo, este libro supone una perspectiva entretenida, realizado desde el más profundo rigor histórico, sobre la vida y trayectoria de esta instalación deportiva hasta que acogió el mayor evento deportivo del planeta. Finalmente, el Estadio Olímpico Lluís Companys fue el escenario de las ceremonias de inauguración y clausura, y las competiciones de atletismo en pista de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 1992. Estos han sido los hitos de esta instalación que ejemplifica como ninguna la memoria olímpica de la capital catalana.